3era. Parte
Por: Rafael Martell Ferral
“Otro hombre puede ser el único que te agrade al hablarle y el escribirle como yo lo hago. No obstante, por conquistar tu alma, estoy dispuesto a enfrentarme a él; y nadar en contra corriente hacía ti, aunque a puerta cerrada tenga que sollozar tu nombre.
“Recuerdalo siempre: Espero que no te opongas a que tu alma se entienda con la mía; lo esperaré aunque sea una eternidad. De lo contrario, viviré queriendo y moriré sollozándote, anhelándote a cada instante, con tu nombre en mis labios.
“En tus ojos de mística vestal, a pesar de todo, he visto fulgores de sinceridad…
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