La muerte duerme conmigo

4ta. Parte
Por: Rafael Martell Ferral

-¿Lyubov? ¡Ah! Para mi no hay otra mujer como ella; ha sido mi mujer soñada, aunque no es más alta de lo corriente ella ha sido desde un 27 de diciembre del año 2005, concretamente desde las 6:00 am, el incono de mi buena suerte. Sí, lo sé, en mi inútil infatuación la he visto ágil, elegante; delgado su rostro perfecto. En mi alucinación la he visto con sus largos cabellos que tiran al castaño y sus cejas del mismo color. Su nariz es como la de mi mamá, recta y su pequeña boca es encantadora; su sonrisa es muy dulce; su tez es fina, dándole a su rostro una insuperable luminosidad. La coquetería de sus ojos han ejercido en mi una fascinación única, quizás porque, en sus diversos momentos, expresan, en las raras ocasiones que la he visto, los distintos estados de su espíritu…
Lea el articulo completo, pag. 16

¡Compre Semanario Líder, a la venta los Lunes!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: