EDITORIAL – ¿Amistad o ambición?

Siempre hemos sostenido que un amigo es el hermano que uno elige, en virtud de que no podemos elegir a nuestros padres, a nuestros abuelos y mucho menos a nuestros hermanos.
Haber sido engendrados por un mismo padre y nacido del mismo vientre, no garantiza la hermandad, si los hermanos no miran hacia el mismo rumbo, la misma dirección.
Hay de hermanos a hermanos como fue el caso del Rey Sabio Salomón, que mató a su hermano Adonías, siendo larga e interminable la lista de casos registrados y narrados en la historia. Hermanos que matan a sus propios hermanos para cobrar un seguro o una herencia económica.
La Biblia dice en el libro de los Salmos, en el canto de la hermandad: “Mirad cuan bueno y cuan delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno, es como el buen óleo sobre la cabeza, que desciende sobre la barba, la barba de Aarón, como el rocío de Hermón, que desciende sobre sus vestiduras, porque ahí envía Dios bendición y vida eterna.
Situándonos en regiones terrícolas, alejándonos de lo excelso y divino, Carlos Pellicer expresa: “Que existe la amistad yo no lo niego, pero siempre en conjunto inexplicable, hay rasgos de virtud en el malvado y rasgos de maldad en el virtuoso. La verdadera amistad es ambición, ella cambia se va y desaparece en los giros que da la situación.”
De todas maneras queridos amigos reciban el abrazo fraterno muy cerca de la celebración del Día de la Amistad.

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